Antes de pedir presupuesto: identifica qué tipo de humedad tienes
El error más frecuente al solicitar un presupuesto de humedades es hacerlo sin saber qué tipo de problema tiene la vivienda. Cada tipo de humedad requiere un diagnóstico, una técnica de reparación y unos materiales distintos, y un presupuesto bien ajustado solo es posible cuando el técnico —y tú— tenéis claro qué estáis tratando. Pedir precio sin diagnóstico previo es la principal razón por la que muchas reparaciones de humedades se repiten al poco tiempo.
Humedad por condensación. Aparece en superficies frías —esquinas, marcos de ventanas, paredes exteriores— en forma de manchas oscuras o moho superficial. Es la más frecuente en viviendas con ventilación deficiente y suele empeorar en invierno. No implica entrada de agua desde el exterior: el problema es que el vapor generado dentro de la vivienda se deposita al entrar en contacto con superficies por debajo de la temperatura de rocío. La solución pasa por mejorar la ventilación —natural o forzada— y en algunos casos por tratar térmicamente las superficies afectadas.
Humedad por capilaridad. Se manifiesta en la parte baja de muros, especialmente en plantas bajas, sótanos y edificios antiguos sin barrera antihumedad. El agua del subsuelo asciende por los poros del material de construcción y provoca eflorescencias salinas, desconchamientos y deterioro progresivo de revestimientos. El tratamiento habitual son las inyecciones de resina en la base del muro, que crean una barrera química que impide el ascenso.
Humedad por filtraciones. El agua entra desde el exterior a través de fisuras, juntas deterioradas, cubiertas en mal estado o fachadas sin protección suficiente. A diferencia de la capilaridad, su aparición suele coincidir con episodios de lluvia. La solución requiere localizar el punto de entrada —no siempre evidente— y actuar sobre él con impermeabilización, sellado de fisuras o reparación de la cubierta.
Por qué el precio varía tanto en reparaciones de humedades
Además del tipo de humedad, tres factores explican la mayor parte de la variación de precios entre presupuestos: la superficie afectada, la accesibilidad y el estado del soporte. Una humedad por capilaridad en un muro de 10 metros lineales accesible desde el interior tiene un coste muy diferente al mismo problema en un muro de contención enterrado que requiere excavación. Del mismo modo, reparar una filtración en una terraza con solado continuo implica levantar el pavimento, lo que multiplica el coste de obra respecto a una cubierta accesible sin acabado.
Antes de aceptar cualquier presupuesto, verifica que incluye explícitamente la retirada de material deteriorado, el tratamiento del soporte y la reposición del acabado. Muchos presupuestos de humedades cubren solo el tratamiento específico y excluyen la restauración estética, que puede representar entre el 30% y el 50% del coste total del trabajo.