pared dañada por humedades por capilaridad

Humedades por capilaridad: qué son, cómo identificarlas y cómo tratarlas

Las humedades por capilaridad afectan la salud y estructura de las viviendas; descubre cómo prevenirlas eficazmente.

Lluís Massanet

Publicado por

Lluís Massanet

Experto en Humedades

José María García

Revisado por

José María García

CMO de Murprotec

Publicado: 8 de abril de 2025Actualizado: 24 de abril de 2026
HumedadesConsejos11 min de lectura

Si en la parte baja de tus paredes aparecen manchas oscuras, la pintura se desprende, el revestimiento se hincha o notas ese olor característico a tierra húmeda que no desaparece aunque ventiles, es muy probable que estés ante un problema de humedad por capilaridad. Es una de las patologías más frecuentes en la edificación española, especialmente en construcciones anteriores a los años noventa, y también una de las más mal tratadas: se pinta encima, se aplica un sellante superficial y el problema vuelve a los pocos meses.

La razón por la que las soluciones superficiales no funcionan es siempre la misma: la causa está en el subsuelo, no en la pared. Mientras el agua siga disponible en el terreno y los materiales del muro sean porosos, el fenómeno de la capilaridad continuará empujando el agua hacia arriba. La solución tiene que interrumpir ese proceso, no disimular sus síntomas.

Esta guía explica qué es exactamente la capilaridad, cómo identificarla con seguridad, qué efectos produce en la estructura y en la salud, y qué opciones de tratamiento existen.

Qué es la humedad por capilaridad: el mecanismo físico

La capilaridad es una propiedad física de los fluidos que les permite ascender por conductos muy estrechos en contra de la gravedad. En los materiales de construcción —ladrillo, mortero, piedra, hormigón poroso— existen millones de capilares microscópicos a través de los cuales el agua del subsuelo puede ascender de la misma forma que la tinta sube por el papel secante.

El fenómeno es más intenso cuanto más poroso es el material y cuanto más fina es la red de capilares. El ladrillo macizo cocido a baja temperatura —muy habitual en la construcción española anterior a los años setenta— es especialmente susceptible. La piedra caliza y el mortero de cal también absorben agua con facilidad.

La altura a la que puede ascender el agua por capilaridad depende del material y de las condiciones del entorno. En condiciones habituales, el agua puede llegar hasta los 100-150 cm desde la base del muro. En materiales muy porosos, con alta humedad ambiental o en zonas con nivel freático elevado, puede superar los 200 cm.

Lo que distingue la capilaridad de otros tipos de humedad es que el agua sube: siempre empuja hacia arriba desde la base del muro. Esto la diferencia de las filtraciones (que entran horizontalmente o desde arriba) y de la condensación (que se forma en la superficie del muro, no penetra desde el exterior).

Cómo identificar la humedad por capilaridad

Distinguir correctamente la capilaridad de otros tipos de humedad es esencial antes de decidir cualquier tratamiento. Estas son las señales que la caracterizan:

Señales visuales en la pared

  • Manchas oscuras en la parte baja del muro, generalmente en el primer metro desde el suelo. Esta es la señal más característica.
  • Borde superior ondulado e irregular: a diferencia de una gotera (mancha circular) o de la condensación (mancha en esquina), la capilaridad produce un borde superior irregular que fluctúa con las estaciones —sube en épocas lluviosas y baja en verano cuando el muro se seca parcialmente.
  • Eflorescencias salinas: manchas blanquecinas o cristalizaciones en la superficie del muro. Son las sales minerales que el agua arrastra desde el subsuelo y que se depositan al evaporarse el agua en la superficie.
  • Pintura que se ampolla, se descascarilla o se desprende: la presión del agua que intenta evaporarse desde el interior del muro empuja la capa de pintura hacia fuera.
  • Mortero deteriorado entre los ladrillos: el ciclo de humectación y secado degrada las juntas de mortero, que se desmenuzan o presentan oquedades.

Señales no visuales

  • Olor persistente a tierra húmeda o a cerrado que no desaparece con la ventilación, especialmente en plantas bajas y sótanos.
  • Sensación de frío excesivo en las paredes afectadas: el agua que contiene el muro conduce el calor mucho más que el aire, haciendo que la pared esté fría al tacto incluso en verano.
  • Suelo de madera o tarima levantado en la zona próxima al muro afectado.

La prueba del film transparente

Para distinguir la capilaridad de la condensación superficial en un caso dudoso, pega un trozo de film transparente sobre la zona húmeda con cinta adhesiva en todo su perímetro y déjalo 24-48 horas. Si la condensación aparece en la cara interior del film (la que toca la pared), la humedad viene del interior del muro: es capilaridad. Si aparece en la cara exterior (la que da al ambiente), es condensación superficial.

Cuándo llamar a una empresa especializada para el diagnóstico

Si las señales visuales no son concluyentes, un especialista puede realizar una medición con higrómetro de contacto en distintos puntos del muro para trazar el perfil de humedad, y una inspección con cámara termográfica para detectar zonas húmedas no visibles. Para más información sobre cómo funciona el proceso de detección, consulta el artículo sobre cómo detectar humedades por capilaridad.

pared con humedades por capilaridad

Efectos de la humedad por capilaridad en la estructura del edificio

La humedad por capilaridad no es sólo un problema estético. Si no se trata, deteriora progresivamente los materiales del edificio de varias formas simultáneas.

Deterioro de revestimientos y acabados

Los primeros efectos visibles son el desprendimiento de pintura, papel pintado y revestimientos. El agua que intenta evaporarse desde el interior del muro genera una presión que empuja los revestimientos hacia fuera. Las sales que cristalizan en la interfase entre el revestimiento y el soporte contribuyen a ese desprendimiento.

Desintegración del mortero y del ladrillo

El ciclo repetido de absorción y evaporación de agua, con la cristalización y disolución de sales en los poros del material, genera tensiones internas que fragmentan el mortero y debilitan los ladrillos. En muros de carga con afectación avanzada, puede comprometerse la resistencia estructural del elemento.

Corrosión de elementos metálicos

El agua, especialmente cuando arrastra sales del subsuelo, acelera la oxidación de cualquier elemento metálico embebido en el muro: armaduras de hormigón, anclajes, marcos metálicos, instalaciones.

Deterioro de elementos de madera

Los suelos de madera, los rodapiés, los marcos de puertas y ventanas y las vigas que estén en contacto con muros afectados por capilaridad son especialmente vulnerables. La madera húmeda se convierte en sustrato para hongos de pudrición que pueden hacerla perder completamente su capacidad portante.

Efectos de la humedad por capilaridad en la salud

Más allá del daño material, la humedad por capilaridad crea las condiciones para el desarrollo de patologías que afectan directamente a las personas que habitan el espacio.

Proliferación de moho y hongos

El ambiente húmedo que genera la capilaridad en la zona baja de los muros es el entorno ideal para el crecimiento de moho. Las esporas liberadas por estos hongos flotan en el aire de la vivienda y se inhalan de forma continua. Diversas especies de hongos asociadas a ambientes húmedos —Cladosporium, Aspergillus, Penicillium— pueden producir reacciones alérgicas y, en concentraciones altas, síntomas más graves en personas sensibles.

Enfermedades respiratorias

La Organización Mundial de la Salud documenta una relación directa entre la exposición a ambientes húmedos con moho y el desarrollo o agravamiento de enfermedades respiratorias. Los efectos más frecuentes son:

  • Rinitis alérgica y tos persistente.
  • Agravamiento del asma bronquial: las crisis son más frecuentes e intensas en espacios con moho activo.
  • Bronquitis de repetición, especialmente en niños menores de cinco años.
  • En casos de exposición prolongada, neumonitis por hipersensibilidad.

Alergias cutáneas

La proliferación de ácaros del polvo en ambientes húmedos y el contacto con superficies afectadas por moho puede desencadenar dermatitis atópica, eccemas y urticaria. Los niños pequeños, que pasan más tiempo cerca del suelo —donde la capilaridad es más intensa— son especialmente vulnerables.

Personas de mayor riesgo

La Organización Mundial de la Salud identifica los grupos más vulnerables a los efectos del moho en ambientes interiores: niños menores de cinco años, personas mayores, personas con asma o enfermedades respiratorias crónicas previas y personas con el sistema inmunitario comprometido. Para estos grupos, un espacio con capilaridad activa y moho visible no es un entorno seguro y debe priorizarse su tratamiento.

Por qué la capilaridad es más frecuente en edificios anteriores a los años noventa

La construcción española anterior a los años noventa se realizó, en su mayoría, sin barreras horizontales impermeables en la base de los muros. Esta barrera —una lámina impermeable a una altura de unos 15-20 cm del suelo— es la que interrumpe el ascenso capilar y que desde los años ochenta y noventa se incorporó como práctica habitual.

Los edificios anteriores a esa época, especialmente en plantas bajas y sótanos, tienen muros que conectan directamente con el terreno sin ningún elemento que interrumpa el ascenso del agua. En muchos casos, la mejora del sellado de las calles y las aceras circundantes —que impiden la evaporación natural del agua del suelo— ha agravado el problema en edificios que antes se comportaban de forma aceptable.

empresa especializada reparando humedades capilaridad

Soluciones para la humedad por capilaridad

El tratamiento de la capilaridad siempre debe actuar sobre la causa —interrumpir el ascenso del agua— y no sólo sobre los síntomas visibles. Las soluciones superficiales (pinturas impermeabilizantes, sellantes) sólo funcionan como complemento tras haber resuelto el problema de fondo.

Inyección de resinas hidrofugantes (la técnica de referencia)

Es el método más extendido y con mayor historial de resultados en España. Consiste en realizar perforaciones de pequeño diámetro (12-14 mm) a intervalos regulares (cada 10-12 cm) en la base del muro, a una altura de unos 15-20 cm del suelo, e inyectar resinas hidrofugantes —siloxanos o siliconas— que impregnan los capilares del material y crean una barrera química permanente que impide el ascenso posterior del agua.

Las principales empresas del sector ofrecen garantías de por vida sobre este tratamiento. Para una guía completa sobre el proceso y los tipos de resinas, consulta el artículo sobre inyecciones de resina para humedades por capilaridad.

Electroósmosis activa y pasiva

La electroósmosis utiliza principios electromagnéticos para invertir el potencial del muro y conseguir que el agua descienda en lugar de ascender. La electroósmosis activa requiere una instalación con consumo eléctrico constante. La pasiva utiliza electrodos sin corriente que modifican las propiedades capilares del muro. Para comparar esta técnica con las inyecciones de resina, consulta el artículo sobre electroósmosis para humedades por capilaridad.

Barrera física mediante corte mecánico

En casos de muros de gran espesor o de mampostería donde la inyección no es viable, puede realizarse un corte horizontal del muro e insertar una lámina impermeable. Es la técnica más invasiva pero también la que crea una barrera física más sólida. Para más detalle sobre ésta y otras técnicas, consulta el artículo sobre técnicas para eliminar humedades por capilaridad.

Drenaje perimetral

Cuando el problema está potenciado por agua acumulada en el terreno circundante, el drenaje perimetral —una zanja con tubo drenante y grava que recoge el agua antes de que llegue a presionar contra los cimientos— puede ser un complemento imprescindible al tratamiento del muro.

Saneado posterior: el paso que nunca hay que omitir

Independientemente del tratamiento elegido, tras la intervención el muro necesita tiempo para secarse y las sales acumuladas deben tratarse. El revestimiento dañado hay que retirarlo, aplicar un mortero desalinizante y, una vez seco el muro, revestir con mortero transpirable de cal o con productos específicos compatibles con la transpirabilidad del material.

Aplicar pintura impermeable sobre un muro que aún está secando es uno de los errores más frecuentes y acaba generando nuevos desprendimientos.

Mantenimiento preventivo para evitar recaídas

Una vez tratado el problema, estas medidas reducen el riesgo de recaída:

  • Inspección anual de las zonas tratadas, especialmente en otoño antes de la temporada de lluvias.
  • Pendiente correcta del terreno circundante: el suelo alrededor de la vivienda debe tener pendiente que aleje el agua de los muros, no que la acerque.
  • Canalones y bajantes en buen estado: un canalón obstruido puede desviar litros de agua directamente hacia los cimientos.
  • Control de la humedad ambiental interior: mantener niveles entre el 40% y el 60% de humedad relativa con ventilación adecuada.
  • No tapar los muros con revestimientos impermeables sin haber resuelto el origen del problema.

Preguntas frecuentes sobre la humedad por capilaridad

La capilaridad afecta la parte baja de los muros (primer metro desde el suelo), tiene un borde superior ondulado e irregular y se asocia a eflorescencias salinas. Además, empeora en épocas de lluvia. La condensación afecta esquinas y superficies frías, se intensifica en invierno y está relacionada con la actividad interior (cocinar, ducharse). Si la mancha arranca desde el suelo y sube, casi con toda seguridad es capilaridad.

No. Los edificios anteriores a los años noventa son los más vulnerables porque se construyeron sin barreras impermeables horizontales en los muros. Pero edificios más modernos también pueden verse afectados si las barreras impermeables se han deteriorado, si hay defectos de construcción en la cimentación o si el nivel freático ha cambiado en la zona.

Las soluciones superficiales —pintura antihumedad, sellantes— no resuelven el problema. El tratamiento eficaz (inyección de resinas, electroósmosis, corte mecánico) requiere equipamiento específico, formación técnica y, en la mayoría de los casos, garantía sobre el resultado. Es un trabajo para empresas especializadas.

La inyección de resinas interrumpe el ascenso de nueva humedad de forma inmediata. Sin embargo, el agua ya acumulada en el muro necesita tiempo para evaporarse: según el grosor del muro, el grado de saturación y las condiciones de ventilación, el secado completo puede tardar entre dos y doce meses. Es imprescindible no revestir el muro hasta que esté seco.

Sí, si lo realiza una empresa especializada. Las principales empresas del sector ofrecen garantía documentada por escrito sobre el resultado del tratamiento mediante inyección de resinas, con plazos que van desde diez años hasta garantía de por vida según la empresa. Exige siempre la garantía por escrito antes de firmar.

Porque la pintura actúa sobre la superficie y el problema está en el interior del muro. El agua que sigue ascendiendo por capilaridad genera presión desde dentro y acaba desprendiendo cualquier revestimiento superficial. Sin tratar la causa —interrumpir el ascenso del agua— cualquier solución de acabado es temporal.

En circunstancias normales, la capilaridad no supera el metro y medio de altura en la mayoría de los materiales. Sin embargo, en edificios con muros muy porosos, nivel freático elevado y alta humedad ambiental, puede alcanzar alturas superiores. Los pisos en planta primera también pueden verse afectados en casos de capilaridad muy activa. Los pisos más altos prácticamente nunca.

El coste depende del tipo de técnica, del grosor del muro, de la longitud a tratar y del grado de deterioro de los revestimientos. Para conocer los rangos orientativos actualizados según el sistema elegido, consulta la guía de precios para reparar humedades por capilaridad.

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