Aislamiento térmico y acústico: qué sistema elegir y por qué importa el orden de las capas
Una de las confusiones más frecuentes en proyectos de rehabilitación es tratar el aislamiento térmico y la impermeabilización como problemas independientes. Son sistemas complementarios que deben diseñarse juntos: un muro bien impermeabilizado pero mal aislado genera condensaciones interiores, y un muro bien aislado pero mal impermeabilizado acumula humedad en el interior del aislante, reduciendo drásticamente su efectividad. El aislante saturado de humedad puede perder hasta el 70% de su capacidad aislante.
SATE: el estándar de la rehabilitación energética española
El Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior es la solución preferida en rehabilitación de fachadas porque actúa donde tiene más impacto (en el exterior, eliminando los puentes térmicos sin reducir el espacio habitable interior) y permite trabajar con el edificio habitado. El mercado español ofrece SATE con aislante de EPS (poliestireno expandido, el más económico y el más habitual), de lana de roca (mejor comportamiento frente al fuego, preferible en edificios de más de 3 plantas) y de lana de vidrio.
El principal error en la ejecución del SATE es la mala gestión de los encuentros: la unión con carpinterías, remates de cubierta, encuentros con balcones y puntos singulares en general son donde se generan los puentes térmicos residuales que reducen el rendimiento real del sistema. Un SATE bien ejecutado en la superficie plana de la fachada pero con encuentros deficientes puede tener un rendimiento final de solo el 50-60% del teórico.
Trasdosado interior: cuándo es la única opción
En muchas situaciones el SATE exterior no es viable: edificios catalogados o en zonas protegidas donde la normativa no permite modificar la fachada, comunidades de propietarios que no alcanzan el quórum necesario, o simplemente cuando la fachada es de calidad estética que no conviene cubrir. En estos casos el trasdosado interior —con placa de cartón yeso + aislante o con sistemas autoportantes de poliestireno extruido pegado— es la alternativa, asumiendo como desventaja la reducción del espacio habitable interior (4-12 cm por pared).
La clave técnica del trasdosado interior es la barrera de vapor: en climas fríos, el punto de rocío puede caer dentro del espesor del aislante, generando condensaciones intersticiales que degradan el material. Un diseño correcto incluye barrera de vapor en la cara caliente del aislante.
Aislamiento acústico: una disciplina diferente
El aislamiento térmico y el acústico comparten algunos materiales (lana mineral) pero tienen lógicas completamente diferentes. El aislamiento térmico trabaja con resistencia al flujo de calor (valor λ del material). El aislamiento acústico trabaja con masa y desacoplamiento entre capas: un tabique de doble placa de cartón yeso con lana mineral en el interior y muelle antivibratorio en la estructura reduce el ruido por impacto y aéreo por mecanismos distintos. Los artículos de esta categoría sobre aislamiento acústico explican esta diferencia y orientan sobre soluciones específicas para cada tipo de ruido.