Fachadas residenciales: sistemas, patologías y criterios de rehabilitación
La rehabilitación de fachadas es uno de los mercados de mayor crecimiento en la construcción española, impulsado por la antigüedad del parque edificatorio y por las subvenciones de rehabilitación energética del Plan de Recuperación. Más del 80% de los edificios residenciales españoles tienen fachadas construidas antes de 1980, muchos sin aislamiento térmico alguno y con sistemas de revestimiento envejecidos.
Los sistemas de fachada más comunes en España
Fachada de ladrillo cara vista o enfoscado pintado. La tipología histórica más frecuente en España. Cuando el enfoscado envejece, aparecen grietas, eflorescencias y zonas de humedad por filtración. La rehabilitación estándar pasa por reparación de grietas, consolidación del enfoscado existente o sustitución, y protección hidrofugante. La oportunidad de añadir aislamiento exterior (SATE) se presenta en cualquier intervención de enfoscado: el coste marginal del aislamiento sobre el coste de rehabilitación de fachada suele ser de solo el 30-40%.
Mortero monocapa. Revestimiento decorativo que integra impermeabilización y acabado en una sola capa. Muy popular en construcción de los años 1980-2000. Sus patologías más frecuentes son la figuración (fisuras finas en cuadrícula o en espina de pez) por movimientos de la base, la aparición de manchas por eflorescencias de sales, y la pérdida de adherencia en zonas con humedades crónicas. La reparación puntual de figuración tiene una durabilidad limitada; cuando el monocapa está envejecido de forma generalizada, la solución eficaz es la rehabilitación con nuevo sistema.
Panel sándwich. Cerramiento industrializado compuesto por dos hojas metálicas con aislante intermedio. Alta velocidad de montaje y buenas prestaciones térmicas, muy habitual en naves industriales y cada vez más en construcción residencial modular. Sus puntos vulnerables son los encuentros y juntas entre paneles, donde una ejecución deficiente puede generar filtraciones e infiltraciones de aire.
Cuándo intervenir en la fachada
La fachada debe inspeccionarse visualmente cada 5-10 años, y con inspección técnica obligatoria a través del ITE/IEE. Las señales que requieren intervención a corto plazo son: grietas activas (que crecen o se abren y cierran estacionalmente), zonas con revestimiento hueco al golpear, desprendimientos localizados que pueden representar riesgo para terceros, humedades en el interior de las viviendas que tienen su origen en la fachada, y pérdida generalizada de la hidrofugación del revestimiento.